

A la entrada de los montes gemelos, llamados asi por estar divididos por un larguísimo desfiladero, oscuro y profundo, de aproximadamente 120 km, se encontró con los hombres escorpiones, fieles guardianes del desfiladero, llamados “los guardianes del sol”. Estos intentan disuadir a Gilgamesh de que siga el viaje y vuelva, pero ante la decidida actitud de Gilgamesh y sabedores de que era en 2/3 dios y en 1/3 hombre, deciden dejarle pasar y desearle un buen fin.
El interior del desfiladero era de una oscuridad casi absoluta, Gilgamesh caminaba sin ver nada, haciendo la situación mucho más angustiosa. Tras 80 km cayo en el desánimo y a punto estubo de volver, sólo su fuerte voluntad le hizo continuar. A los 90 km sintió, aún en completa oscuridad, un viento frio en el rostro, esto le dió esperanzas y ánimo para continuar. A los 110 km empezó a clarear y la luz del día se abrió camino. A los 120 km llegó al final del desfiladero y se encontro con un inmenso jardín, “el jardín de las piedras preciosas”, con múltiples árboles, muchos de ellos hoy desconocidos.
Esto no podía pasarle a él. Gilgamesh quería ser inmortal. Gilgamesh desesperado, después de la muerte de su amigo y tras honrarle en sus funerales, huye de la muerte, adentrandose en el desierto, en busca del único hombre que sobrevivió al diluvio, Utnapisti, hombre sabio que según dicen conoce el secreto de la inmortalidad. Se dirije hacia Armenia, en donde las montañas parecen tocar el cielo, camino de los montes gemelos, puerta de la entrada del día, del sol.
En el camino tiene que enfrentarse con los feroces leones de la montaña, que impiden el paso a los viajeros.
Gilgamesh y Enkidu se enfrentan al “toro celestial”, mientras Enkidu
Los dioses estaban descontentos con los resultados, habían creado a Enkidu para frenar la arrogancia y presunción de Gilgamesh, pero al contrario, esta se acrecentaba día a día. entonces decidieron condenar a Enkidu, y así castigar a Gilgamesh. Enkidu enfermó y poco a poco fue perdiendo fuerza y vigor, cayó en la más profunda tristeza, hasta que murió. Gilgamesh se dio cuenta que a pesar de sus hazañas gloriosas, al final morían como cualquier otro ser humano.
A su regreso, Gilganesh y Enkidu, son recibidos como dos auténticos heroes, agasajados y entre clamores, gilgamesh brilla en todo su esplendor, radiante de belleza y formidable de fuerza. La princesa istar, diosa e hija del dios anu, se rinde a sus encantos y le pide que se case con ella, ofreciendole toda clase de riquezas y comodidades. pero gilgamesh que ama sobre todo su libertad y la firmeza de la amistad, rechaza su ofrecimiento. prefiere la diversión y las aventuras junto a su amigo, Enkidu.
Isthar, despechada, se siente humillada y pide a su padre,